Futbol y Fantasía
Estadio Nacional de Santiago, Chile
Clásico Universitario, segundo semestre 1959. 
Revista Estadio, 29 de Octubre 1959

Futbol y Fantasía

Estadio Nacional de Santiago, Chile

Clásico Universitario, segundo semestre 1959. 

Revista Estadio, 29 de Octubre 1959

Primero de Mayo, 1988
Santiago de Chile.
Tomada del archivo en línea del periódico Fortín Mapocho.

Primero de Mayo, 1988

Santiago de Chile.

Tomada del archivo en línea del periódico Fortín Mapocho.

CORVI, en el centro de la construcción
Revista AUCA, número 23. 1972

CORVI, en el centro de la construcción

Revista AUCA, número 23. 1972

Ayer 15 de Enero, en el Centro Cultural Ex-Carcel de Valparaíso.

Estar ahí me recordó un artículo aparecido el 2006 en la revista Bifurcaciones, escrito por Laura Jordán. Bastante agua pasó bajo el puente de allí a la fecha, con el proyecto frustrado de Niemeyer, el concurso público organizado por la administración Bachelet, los desalojos por parte de la policía a colectivos locales, o el nombramiento de su director, Justo Pastor Mellado. 

Este último, al inaugurarlo advirtió que el lugar “no tiene que ver con el arte, tiene que ver con la cultura urbana. En ese sentido, el parque es un dispositivo de desarrollo que combina un centro cultural, un centro de arte y un centro comunitario”. No muy lejano de su idea para la Trienal de Chile, donde proponía el desarrollo de intervenciones de arte como productos de programas de residencias en las que el artista actúa como facilitador social.

A ver qué ocurre durante el 2012.

La irrupción de los supermercados y el retail en Santiago en los 70s. La estructura urbana de la ciudad cambiaría para siempre. 
La expansión del comercio -y particularmente de la figura del supermercado -dentro de la Región Metropolitana creó nuevos nodos dentro de la red urbana, configurando nuevos tránsitos por la ciudad. Si bien dentro de Santiago, así como en el resto de las concentraciones urbanas del país, los almacenes de barrio, como microempresas nacidas espontáneamente al interior de viviendas, juegan un rol clave como fuentes de empleo y puntos de abastecimiento de bienes y servicios para sus entornos próximos (Villalba: 2008), han sido los supermercados los que han alterado la geografía de oportunidades en términos comerciales durante los últimos años. Si bien compiten contra centros comerciales consolidados en la ciudad popular, como son los mercados persas y las ferias libres, su modelo de negocios les ha asegurado una masa crítica de consumidores (Stillerman: 2006).
Proliferando los formatos de mayor escala, los supermercados, dentro de sus programas, incluso han superado su función netamente comercial –venta minorista de productos-, agregando negocios asociados, tales como servicios de pago de cuentas, cajeros automáticos, pequeños centros médicos, farmacias, peluquerías, lavanderías, librerías y restaurantes, por nombrar sólo a los que ocupan mayor superficie al interior de las dependencias. Así, el hipermercado se ha constituido como “una suerte de contenedor urbano, poseedor de una presencia dominante en la ciudad y eslabón de una estructura mayor de redes y sistemas programáticos y publicitarios” (Crispiani y Silva: 2006).
Desde los primeros supermercados surgidos a finales de la década de los sesenta en el sector oriente de la capital –en donde estas empresas aseguraban una demanda creciente vinculada a los segmentos de mayores ingresos de la sociedad-, el número de locales ha aumentado progresivamente, al mismo tiempo que los tipos predominantes han sido modificados. Esta última afirmación, señalada por Cerda (2001), se explica por la transición desde los supermercados menores, asociados a tiendas familiares y de pequeña escala, hacia la emergencia de las cadenas de supermercados (“cadenización”), con las que comienzan a primar los formatos de mayor escala (super, hiper y mega-mercados).

La irrupción de los supermercados y el retail en Santiago en los 70s. La estructura urbana de la ciudad cambiaría para siempre.

La expansión del comercio -y particularmente de la figura del supermercado -dentro de la Región Metropolitana creó nuevos nodos dentro de la red urbana, configurando nuevos tránsitos por la ciudad. Si bien dentro de Santiago, así como en el resto de las concentraciones urbanas del país, los almacenes de barrio, como microempresas nacidas espontáneamente al interior de viviendas, juegan un rol clave como fuentes de empleo y puntos de abastecimiento de bienes y servicios para sus entornos próximos (Villalba: 2008), han sido los supermercados los que han alterado la geografía de oportunidades en términos comerciales durante los últimos años. Si bien compiten contra centros comerciales consolidados en la ciudad popular, como son los mercados persas y las ferias libres, su modelo de negocios les ha asegurado una masa crítica de consumidores (Stillerman: 2006).

Proliferando los formatos de mayor escala, los supermercados, dentro de sus programas, incluso han superado su función netamente comercial –venta minorista de productos-, agregando negocios asociados, tales como servicios de pago de cuentas, cajeros automáticos, pequeños centros médicos, farmacias, peluquerías, lavanderías, librerías y restaurantes, por nombrar sólo a los que ocupan mayor superficie al interior de las dependencias. Así, el hipermercado se ha constituido como “una suerte de contenedor urbano, poseedor de una presencia dominante en la ciudad y eslabón de una estructura mayor de redes y sistemas programáticos y publicitarios” (Crispiani y Silva: 2006).

Desde los primeros supermercados surgidos a finales de la década de los sesenta en el sector oriente de la capital –en donde estas empresas aseguraban una demanda creciente vinculada a los segmentos de mayores ingresos de la sociedad-, el número de locales ha aumentado progresivamente, al mismo tiempo que los tipos predominantes han sido modificados. Esta última afirmación, señalada por Cerda (2001), se explica por la transición desde los supermercados menores, asociados a tiendas familiares y de pequeña escala, hacia la emergencia de las cadenas de supermercados (“cadenización”), con las que comienzan a primar los formatos de mayor escala (super, hiper y mega-mercados).

Postales de la Intolerancia. Honrar la muerte

Hoy día lunes 21, uno de los grandes torturadores de la dictadura Miguel Krassnoff (acá pueden ver todas las causas por las que ha sido juzgado) fue homenajeado por adherentes del proyecto de la dictadura. Entre ellos, el alcalde de la conspicua comuna de Providencia, el coronel en retiro Cristián Labbé, quien puso a disposición los salones del club social y deportivo municipal.

Con el silencio de su partido (UDI) y el tibio rechazo por parte del gobierno, y ante la ausencia de leyes que prohiban las manifestaciones en el espacio público que expliciten apoyo a la dictadura y sus representantes, miles de personas se congregaron en las afueras del recinto a expresar su repudio respecto a Krassnoff, las violaciones de derechos, los simpatizantes del régimen y el mismo alcalde Labbé. La misma autoridad que semanas antes dijo que cancelaría la matrícula de los estudiantes secundarios residentes en otras comunas como consecuencia de las tomas de los establecimientos escolares municipales.

La funa al acto pro-Krassnoff terminó, como se esperaba, en hechos de violencia policial, cada vez más comunes en las calles santiaguinas -ahora trasladada allí en donde comienza el cono de alta renta de la capital-.

Otra consecuencia de las paradojas de la transición democrática chilena: quienes abusaron sistemáticamente, hoy piden libertad de expresión, mientras que al mismo tiempo, en algunos lugares, se elige democráticamente a quienes decididamente desprecian la libertad, el respeto y el disenso.

¿Por qué? En serio, ¿por qué?

Mujer atacada a quemaropa por la policia del Estado.

(Source: thehassasin)

El Estadio Nacional de la Unidad Popular (más allá de la venida de Fidel Castro)

Cross-country (carrera a campo abierto) en el predio del Estadio Nacional de Santiago de Chile, 1972.

Revista Estadio, número 1947, Abril de 1972.

Cuando el Parque Cousiño se convierte en Parque O’Higgins. 
Santiago de Chile, 1972, gobierno de Salvador Allende. 
“La primera operación que se realiza sobre el parque es el cambio de nombre, para abolir el homenaje al oligarca, tan poco adecuado en un nuevo escenario popular. Según Myriam Beach y Raúl Bulnes el cambio fue decidido antes de que se constituyera el equipo de trabajo y es probable que sea idea del propio Salvador Allende o de Yolanda Schwartz. Sin embargo, Miguel Lawner asegura que aquella no es una iniciativa presidencial. Aunque no surgiera la idea de Allende, la idea coincide con la admiración que el presidente tuviera de O’Higgins como un personaje que calzaba tanto con el concepto popular como con el revolucionario. Por otra parte, que O’Higgins fuera el héroe principal del ejercito, se articulaba muy bien con el carácter castrense que tenía el lugar y que el gobierno de Allende no sólo se empecina en preservar, sino que magnifica. Como se resume en un artículo de AUCA, el cambio de nombre se hace “en consideración a que dicho parque es y deberá ser el parque de nuestras glorias cívicas y militares, nuestras tradiciones populares y folklore, en suma, las expresiones más genuinas de chilenidad” (CORMU 1971). Sin documentación ni testimonios al respecto de la forma administrativa que tomara el bautizo, sólo se puede señalar que el artículo de René Martínez (1973) lo señala como un Decreto, tal vez de manera figurativa (Montealegre: 2010)

* Imagen: Tijerales, calle del Pueblito, Julio de 1972. El Ministro de Defensa, José Toha, el director de la Oficina de Parques y Jardines, Pedro Soto, Salvador Allende y el Ministro de vivienda Jaime Suarez.
* Tanto la imagen como el texto corresponden a Montealegre, Pia (2010) Imaginarios complejos. El proyecto de la Unidad Popular para el Parque O’Higgins. 

Cuando el Parque Cousiño se convierte en Parque O’Higgins.

Santiago de Chile, 1972, gobierno de Salvador Allende.

La primera operación que se realiza sobre el parque es el cambio de nombre, para abolir el homenaje al oligarca, tan poco adecuado en un nuevo escenario popular. Según Myriam Beach y Raúl Bulnes el cambio fue decidido antes de que se constituyera el equipo de trabajo y es probable que sea idea del propio Salvador Allende o de Yolanda Schwartz. Sin embargo, Miguel Lawner asegura que aquella no es una iniciativa presidencial. Aunque no surgiera la idea de Allende, la idea coincide con la admiración que el presidente tuviera de O’Higgins como un personaje que calzaba tanto con el concepto popular como con el revolucionario. Por otra parte, que O’Higgins fuera el héroe principal del ejercito, se articulaba muy bien con el carácter castrense que tenía el lugar y que el gobierno de Allende no sólo se empecina en preservar, sino que magnifica. Como se resume en un artículo de AUCA, el cambio de nombre se hace “en consideración a que dicho parque es y deberá ser el parque de nuestras glorias cívicas y militares, nuestras tradiciones populares y folklore, en suma, las expresiones más genuinas de chilenidad” (CORMU 1971). Sin documentación ni testimonios al respecto de la forma administrativa que tomara el bautizo, sólo se puede señalar que el artículo de René Martínez (1973) lo señala como un Decreto, tal vez de manera figurativa (Montealegre: 2010)

* Imagen: Tijerales, calle del Pueblito, Julio de 1972. El Ministro de Defensa, José Toha, el director de la Oficina de Parques y Jardines, Pedro Soto, Salvador Allende y el Ministro de vivienda Jaime Suarez.

* Tanto la imagen como el texto corresponden a Montealegre, Pia (2010) Imaginarios complejos. El proyecto de la Unidad Popular para el Parque O’Higgins. 

Celebraciones dieciocheras: La fiesta de La Pampilla, Coquimbo. 1927

Celebraciones dieciocheras: La fiesta de La Pampilla, Coquimbo. 1927

Exportando la costumbre de ocupar los estadios como centros de detención. Ojalá en Siria no estén copiando el modus operandi del Nacional de Santiago o de Collao en Concepción. 
humanitarianterrain:  
Syrian security forces were using soccer stadiums as makeshift prisons Monday in at least two cities - Banias and Daraa- after raiding homes and arresting hundreds of residents. Link

Exportando la costumbre de ocupar los estadios como centros de detención. Ojalá en Siria no estén copiando el modus operandi del Nacional de Santiago o de Collao en Concepción. 

humanitarianterrain:  

Syrian security forces were using soccer stadiums as makeshift prisons Monday in at least two cities - Banias and Daraa- after raiding homes and arresting hundreds of residents. Link